Mucho se dice acerca de que las dos primeras entregas de Terminator, estrenadas en 1984 y 1991 y coescritas y dirigidas por James Cameron, son un ejemplo de narrativa audaz y concisa que no deja espacio para secuelas. Sin embargo, desde que el cineasta dejó atrás a su creación, Hollywood se empecinó en hacer más entregas que solo serán recordadas por el nivel de ridículo en que dejaron a una saga que alguna vez revolucionó la ciencia ficción y los efectos visuales.
La creencia popular era que a Terminator le urgía el regreso de su creador, un escenario que se cumple con Terminator: Destino oculto, una cinta que ignora por completo los hechos de todas las entregas que sucedieron a Terminator